Graffitis en la Alhambra

graffitis en la alhambra

¿La huella del tiempo o gamberradas históricas y no tan históricas?

Hubo un tiempo en la Alhambra donde cualquiera podía visitarla y dejar su firma, y no precisamente en un libro de visitas no, sino en cualquier pared, fuente o columna.

Libro de firmas de la Alhambra_thumb[2]No fue hasta 1829 cuando un príncipe ruso que pocos conocen llamado Dimitri Dolgorouki, en su visita a Granada junto con el ilustrísimo escritor y diplomático norteamericano Washington Irving, donó el primer libro de visitas de la Alhambra: un magnífico ejemplar de piel verde de 351 páginas que aún se conserva en la Biblioteca del Patronato de la Alhambra y Generalife, y que tardaría ni más ni menos que 43 años y 11 días en completarse.

Pero antes de que existiera el susodicho libro de visitas, e incluso después, famosos y anónimos dejaron y aún hoy dejan su impronta en el monumento. Ahí van 5 muestras:

1. Richard Ford (Londres, 21 de abril de 1796 – 1858)

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El ‘rey’ de los graffitis en la Alhambra. Este famoso hispanista británico decidió mudarse a España en 1830, debido a la precaria salud de su esposa Harriet que buscaba una climatología más agradable. Durante los dos años que la pareja vivió en España, eligieron Sevilla para residir gran parte del año y Granada para los calurosos veranos, eligiendo una vivienda para nada desestimable: El Generalife de la Alhambra. No sólo se dedicaba a escribir sobre nuestra cultura y forma de vida, sino también a pintar (y mucho, ya que realizó más de 500 dibujos aunque hay que decir que su mujer siempre le superó en temas de pintura)… y a dejar su impronta por doquier.

A lo largo de los años varias han sido las firmas que se han encontrado de este escritor inglés: En el Salón de Embajadores del Palacio de Comares, o incluso en uno de los lugares más retratados del conjunto nazarí: en la única columna de alabastro del Mirador de Lindaraja. También y sin ir más lejos, en la mismísima Fuente de los Leones (fue descubierto en 2007) y lo más curioso es que ésta última rezaba: ‘Richard Ford, 1831’, es decir, el libro de visitas ya existía y se suponía que debería haber servido para algo… ay Ford, Ford.

2. El ‘Allahu Akbar’ de los Baños de la Mezquita

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Foto por Mº Angustias Valdecasas. Para más info, visitad su blog personal http://mavaldecasas.blogspot.com.es/

Según describe la directora de la empresa Cicerone Servicios Turísticos en su blog personal, María Angustias Valdecasas, también guía en el complejo alhambreño, hace algunos años se topó en una de sus habituales visitas a este reciento cercano a la Iglesia de Santa María de la Alhambra (antigua Mezquita Aljama de la ciudad palatina) con una inscripción reciente sobre el capitel de la columna central de la sala principal del Baño. La escasa vigilancia de un sólo guardia apostado en la puerta y la poca afluencia de visitantes que frecuentemente pasan de largo por la Calle Real, permitieron a este individuo marcar (seguramente con una llave) tranquilamente el patrimonio sin impunidad alguna con la frase en árabe: ‘Allahu Akbar’ (Alá es el más grande). Fue eliminado semanas más tarde.

3. François-René, vizconde de Chateaubriand (Saint-Malo, Bretaña, 4 de septiembre de 1768 – París, 4 de julio de 1848)

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Diplomático, político y escritor francés considerado como el fundador del Romanticismo francés. Aliado de Napoleón y enfrentado a él más tarde, retirado del poder decidió viajar por diversos países entre los que se encontraba España. En Granada residió en 1807 y su presencia quedó reflejada tras la publicación de su novela ‘El último Abencerraje’, donde relata la famosa historia de aquellos nobles caballeros que fueron ajusticiados en un lugar del Palacio de los Leones que hoy recibe precisamente el nombre de Sala de los Abencerrajes.

Tras la cara norte del mismo palacio, lo que antes era un jardín y vistas al Albayzín, se convirtió en época cristiana en el Patio de Lindaraja, sobre el cual se encuentran las famosas estancias del Emperador. En uno de los laterales que dan al patio, junto a las habitaciones que ocupara en su día el Sr. Washington Irving, se encuentra muy posiblemente (es un hecho documentado) bajo las capas de las últimas restauraciones, el ‘graffiti’ de este ilustre habitante de la Alhambra.

4. La gamberrada de un militar jordano

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En Agosto de 2011 este señor llegó a Sevilla con una delegación jordana destinada a comprar un avión militar, y ya que estaba por Andalucía, decidió pasarse por Granada y visitar la Alhambra. Una vez en el Palacio de Carlos V no tuvo otra ocurrencia que la de estampar su nombre en el muro, siendo rápidamente delatado por unos turistas y cazado in fraganti por el personal de seguridad.

Imputado por un delito contra el patrimonio histórico, el asunto se convirtió en un asunto de Estado al ser informada la Embajada de Jordania en Madrid. El señor en cuestión tuvo que pagar la reparación del daño material y aún no sabemos si se enfrentó finalmente a la cárcel, ya que las penas oscilan entre uno y tres años en prisión, dependiendo de si finalmente se considera delito o sólo falta.

5. Alonso Cano (Granada, 19 de marzo de 1601 – 3 de octubre de 1667)

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velazquez-diego--portraet-des-alonso-cano-794915El genio granadino también tiene su firma en la Alhambra. Siendo muy niño, su familia se traslada a Sevilla, y allí comienza a formarse en el arte de la pintura en el taller de Francisco Pacheco, compartiendo formación con ‘un tal’ Diego Velázquez, y aprendiendo escultura de de manos del ‘dios de la madera’, Juan Martínez Montañés. Su talento le sirvió para trasladarse a la Corte en 1638 y comenzar a trabajar para el hombre más poderoso de su época, ¿el rey? Ni mucho menos: Gaspar de Guzmán y Pimentel Ribera y Velasco de Tovar, el Conde Duque de Olivares.

Más que conocida es la fama del Mirador de Lindaraja del palacio de Muhammad V (el de los Leones), pero algo menos lo es el hecho de que Alonso Cano estampó su firma en el lateral izquierdo a la vista de todo el mundo, justo donde comienza el arco de entrada al mirador. Ahí se puede leer perfectamente: ‘Alonso Cano, 1658’. Para esa fecha ya se encontraba de vuelta en su ciudad natal donde comenzaría a trabajar en la Catedral como racionero y posteriormente como maestro mayor en las obras del nuevo proyecto catedralicio de la nueva portada barroca.

* Los derechos de la imagen de portada pertenecen al Patronato de la Alhambra y Generalife
http://www.comunicacionpatrimonio.net/2012/01/la-realidad-supera-a-la-ficcion-graffitis-en-la-alhambra/

  2 comments for “Graffitis en la Alhambra

  1. Abril 22, 2016 at 11:39 am

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    Mayo 19, 2016 at 1:22 pm

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