Hafsa, la poetisa andalusí

 Hafsa al rakuniyya

‘Bella, culta y elegante’

El hombre suele ser protagonista de la mayor parte de las historias del pasado, ¿pero qué ocurre con las mujeres? ¿no fueron también ellas partícipes en los acontecimientos que forjaron el destino de los reinos? Por supuesto que sí.

Hubo un tiempo en Granada en el que vivió una gran mujer, poetisa inigualable, excepcional oradora y maestra de príncipes. Su nombre era Hafsa. Hafsa bint al-Hajj, más conocida como al-Rakuniyya.

En 1135 nace en Granada una de las poetisas más célebres de toda la historia de al-Andalus. Perteneciente a una familia noble y adinerada de origen bereber, crece y pasa su juventud en Granada, en un momento de agitación política debido al cambio de poder entre los Almorávides y el incipiente califato Almohade.

Almohads

Debido a su talento, su cultura y su belleza, pronto se hace hueco en la corte almohade granadina, creándose una gran reputación como educadora de intensa actividad literaria, por lo que sus poemas traspasan fronteras y es enviada a Rabat en el año 1158 ante el gran califa Abd al-Mumin. Fue éste el que le concedió el sobrenombre de al-Rakuniyya (derivado de ‘Rakuna’: un tipo de salón literario).

Su relación con la corte granadina hizo que conociera a otro gran poeta: Abu Yafar Ibn Saíd, de los Banu Said de Alcalá de Benzayde (Qalat Banu Said, actual Alcalá la Real, en Jaén). Ambos se enamoraron y convirtieron su amor en un continuo intercambio de poemas, algunos de los cuales se han conservado hasta nuestros días. Pero a veces el destino es cruel y en su relación se interpuso una tercera persona: el hijo del califa almohade, Abu Saíd Utman, gobernador de Granada, que al llegar a la ciudad y conocer a Hafsa, se enamora perdidamente de ella.

El triángulo amoroso de Hafsa, Abu Yafar y Abu Saíd dará lugar a un enfrentamiento literario a través de poemas satíricos por parte de Abu Yafar hacia el príncipe (a pesar de que era su amigo y secretario), lo que terminó suponiendo el encarcelamiento de Abu Yafar por tomar parte en una rebelión política contra el hijo del califa. Sería crucificado en Málaga en el año 1163.

Hafsa nunca olvidó a Abu Yafar, al que lloró a través de largos versos llenos de dolor, vistiendo incluso de luto ante la prohibición expresa del gobernador que la amenazaba con sufrir igual destino que Abu Yafar. La tristeza la llevó a salir de la Corte y a consagrase exclusivamente a la enseñanza. En 1184, el califa Abu Yusuf Yaqub al-Mansur la invita a su corte en Marrakesh para instruir a los príncipes, lugar donde permanecería hasta su muerte en 1191.

De ella se conservan 17 poemas de una gran calidad literaria. Heredera de la tradición poética árabe, es la poetisa andalusí de la cual se conservan más obras, la mayoría de ellas dedicadas a su gran amor Abu Yafar y algunas sátiras e incluso elogios hacia Abu Saíd.

Ejemplo de mujer independiente en una de las épocas de mayor esplendor cultural de al-Andalus. A pesar de ser una sociedad eminentemente regida por el varón, escritores, poetas y biógrafos posteriores la calificaron de muy diversas y positivas formas, como es sabida la opinión de Ibn al-Jatib, primer visir y excepcional filósofo, médico y humanista del sultán nazarí Yusuf I y de su hijo Muhammad V« La granadina ha sido única en su tiempo por su belleza, su elegancia y su cultura literaria».

Respóndeme enseguida

¿Voy yo a ti o tú vienes a mí?

Mi corazón acepta lo que digas.

A salvo te hallarás de la sed y del sol

cuando ocurra tu encuentro conmigo,

pues mi boca es dulce fuente cristalina,

las ramas de mi pelo, sombra umbrosa,

Respóndeme enseguida…

Hafsa Bint Al-Hayy Al-Rakuniyya [1135-1191]

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