Los Hermanos Carvajal

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Una historia de odio

Para entender el por qué de esta leyenda, es necesario conocer el trasfondo histórico en el que desarrolló, al menos para hacerse una idea.
 
La familia de los Carvajales siempre estuvo en discordia con la de los Benavides. Las dos familias provenían de León, y se asentaron en Baeza tras su reconquista el 30 de Noviembre de 1227. Tanto unos como otros, habían estado al servicio de Castilla y habían participado en las conquistas de Fernando III el Santo.


Se dice que la rama andaluza de los Carvajal (y por tanto todos aquellos que tienen ese apellido en Andalucía) proviene de Juan Alfonso de Carvajal, ballestero mayor del rey y uno de los dos hermanos protagonistas de la leyenda.
 
Pues bien, corría el mes de Agosto de 1312. El rey Fernando IV se encontraba en Martos para apoyar a las tropas que sitiaban Alcaudete (que pertenecía a los nazaríes granadinos), cuando llevaron ante él a dos jóvenes maestres de la Orden de Catalatrava, los hermanos Pedro y Juan Alfonso Carvajal. Un grupo de nobles los habían difamado acusándolos de haber asesinado en Palencia al hombre de confianza y privado del rey, don Juan de Benavides.
 
El rey, con tan sólo 24 años, de carácter violento y con muchas otras cosas en las que pensar, se dejó aconsejar por los difamadores y sentenció a los hermanos sin apenas escucharlos. Determinó que fueran arrojados desde lo alto de la Peña de Martos metidos dentro de una jaula con hierros punzantes en su interior.
 
El rey quiso contemplar la ejecución al borde del despeñadero pero, cuando la jaula estaba dispuesta para rodar, los dos hermanos, sabiendo que eran inocentes, dijeron al rey:
 
     “No olvidéis estas palabras: A Dios ponemos por testigo de que somos inocentes, mas quedas emplazado ante su Santo Tribunal en el plazo de un mes. Allí te esperaremos para que juzgue tu crimen”.
 
Entonces la jaula echó a rodar hasta el sitio que en Martos se conoce como “Las Tres Cruces“, siendo “la Cruz del Lloro” el lugar desde donde los marteños contemplaron el cruel suceso.
 
Pasaron algunos días y el rey cayó enfermo, por lo que tuvo que regresar a su palacio en Jaén (actual edificio de la Diputación). Cada día que pasaba estaba más enfermo, pero inexplicablemente, el mismo día en que se cumplía el plazo dado por los hermanos Carvajal, amaneció totalmente curado y con ganas de comer. Así lo hizo: comió, bebió y echó sus siesta, de la que nunca despertó. Era el día 7 de Septiembre.
 
Si algún día visitáis Martos (Jaén), podéis entrar a la Iglesia de Santa Marta donde, en la nave de la derecha, se ve en la pared el nicho donde al parecer están enterrados los restos mortales de los dos hermanos.
 
Lo interesante de este asunto, es el paralelismo entre este hecho y el que dos años después sufrieron Felipe IV de Francia, y el Papa Clemente V, que murieron al llegar el plazo dado por el último Gran Maestre de la Orden del Temple, Jacques de Molay, quemado en la hoguera por las acusaciones de sacrilegio, herejía e idolatría frente a la Catedral de Notre Dame de París.
 
Pero hay otros aspectos curiosos a tener en cuenta, como la elección de la ciudad de Martos como sede para la coronación del hijo y sucesor de Fernando, Alfonso XI, o también el hecho de que apodaran a Fernando IV el El Emplazado (a morir).

  3 comments for “Los Hermanos Carvajal

  1. Anonymous
    Agosto 8, 2013 at 4:41 pm

    Gracias por escribir sobre mi pueblo ( Martos) últ. Sobre una de sus leyendas más importantes, te falta alguna foto sobre esos increíbles lugares sobre los que hablas pero esa genial!

    Gran trabajo y mucho ánimo para continuar!

    Te sigo y espero que me sigas ! Soy Miguel Caballero, del Mundoblog de Miguel Caballero, te escribo a través de mi móvil, ya que desde el ordenador no se porque no puedo!

  2. Agosto 29, 2013 at 9:44 am

    Hola Manuel, perdona por no haberte respondido antes. Pues sí la verdad es que tienes razón, me faltan algunas fotos de los lugares en Martos, pero más adelante cuando vaya por allí intentaré tomar algunas fotos y ponerlas en el artículo. Te seguiré claro que sí!

    Un saludo Miguel.

  3. Wilfredo
    Marzo 20, 2016 at 12:52 am

    Es interesante ver en esta leyenda un ejemplo de lo que es un conjuro, que no es otra cosa que la palabra expresada por alguien con una gran intensidad vibracional, teniendo en cuenta que en ambos casos ilustrados los que emitieron los conjuros estaban a punto de morir de manera violenta, por lo cual la intensidad vibracional de sus palabras desataron un inmenso poder suficiente para materializar con exactitud los conjuros. Toda palabra es energía de un pensamiento expresado, por lo cual en este mundo físico pero a su vez energético es importante saber con la intensidad vibracional que expresamos las palabras, pues tendrán un resultado positivo o negativo para lo que las hayamos expresado nunca volverán atrás vacías como dice el dicho bíblico.

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