El lagarto de Jaén

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¿Por qué es tan famoso el Lagarto en Jaén?

Una de las leyendas más extendidas por al Santo Reino (como se denominaba y se denomina a la provincia de Jaén), es la del famoso lagarto. Muchas son las versiones escuchadas a lo largo de los años, pero casi todas tienen la misma raíz o tiene un gran parecido. Sé que muchos en la provincia afirmarán conocer esta leyenda, pero los hay también que, o no tienen la más remota idea, o bien les suena muy vagamente. 

La primera referencia escrita que tenemos es de finales del siglo XVI (Pedro Ordóñez de Ceballos), que luego publicaría Bartolomé Ximénez Patón en 1622, quien añadió: “…en las pinturas de la fuente se ve un pastor que está poniendo un corderillo a una sierpe…”, refiriéndose a la famosa fuente del lagarto en el barrio de la Magdalena.
 
La leyenda dice así:
     En la cueva que conforma el venero que hay enfrente de la iglesia de la Magdalena había un lagarto muy grande que salía y se comía a todo el que iba por agua, e incluso merodeaba por las calles y huertas del barrio, buscando el alimento que podría proporcionarle algún animal o persona demasiado confiados.
 
     Ya nadie salía de sus casas, y cuando no había más remedio, lo hacían con mucha precaución y siempre acompañados de alguien. Todos estaban asustados y sin poder trabajar, ni los rebaños beber, ni las bestias abrevar.
 
     Había en la cárcel un preso condenado a muerte que, enterado de la situación, pidió audiencia al Alcalde de la prisión, al que le solicitó el perdón si lograba matar al lagarto.
Tal era la desesperación de los vecinos y del propio Consistorio, que se accedió a su solicitud, así que el preso pidió un caballo, un costal de panes calientes, una piel de cordero y un saco de pólvora.
 
     Ya de noche, se puso frente a la cueva con el costal de panes recién horneados, y dejó uno al lado de la entrada. La bestia lo olió y salió para comérselo pero, cuando vio al preso, fue a él a quien embistió. Entonces, éste montó en su caballo y salió corriendo, y en su huida iba echándole más y más panes, que el lagarto no dejaba de devorar. Así continuó hasta que llegó a las inmediaciones de San Ildefonso, donde le tiró el saco de pólvora con la mecha encendida envuelto en la piel, y el lagarto, creyendo que era realmente un cordero, se lo tragó y reventó.
Pequeña escultura de un lagarto/dragón/sierpe en la cornisa trasera de la Catedral de Jaén
 Se cree que la leyenda podría no ser completamente inventada, y que quizás tenga una motivación histórica: En uno de los primeros viajes de Colón al Nuevo mundo, viajaba un jiennense como carpintero de a bordo de la carabela. Al llegar a tierra, vio un pequeño lagarto, algo más grande que los que había visto en el viejo continente, por lo que decidió llevárselo para poder enseñárselo a sus paisanos.
 
Ya una vez en Jaén, el animal comenzó a aumentar en tamaño y en voracidad, mientras que su dueño, que desconocía que lo que había transportado era una cría de caimán, se ocupaba en buscarle carne para tenerlo saciado. Con el tiempo, el reptil necesitaba carne en abundancia, por lo que el propio dueño era quien robaba los corderos a sus vecinos para alimentar al animal. Harto de la situación,  el hombre liberó al reptil, que al ser visto por la gente de la zona fue descrito como un lagarto enorme, un monstruo.
 
Pese a que esta historia parece concordar con la piel de caimán expuesta en la Iglesia de San Ildefonso, no hay constancia histórica de tal carpintero en los viajes de Colón y la verdad, parece difícil que una persona pudiera entonces mantener a un caimán. La piel expuesta posiblemente no fuera más que un regalo traído desde la propia América, algo bastante común en los años siguientes a su descubrimiento.
 
De una forma o de otra, mucha fue la influencia de esta leyenda en las tierras de Jaén, que incluso traspasaron la frontera con otros reinos. Muy extendida está la frase “Ahí revientes como el lagarto de Jaén”, maldición o advertencia para el que come en exceso.
El lagarto se convirtió pues en el símbolo de Jaén, sobre todo en la capital, y mucha gente en la provincia (y fuera de ella) nos llama de toda la vida, lagartos.
 
-Parte de la información contenida en este artículo esta extraída del libro “Leyendas de Jaén y otras historias“, de  Matías D. Ráez Ruiz-
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

  3 comments for “El lagarto de Jaén

  1. febrero 10, 2013 at 1:42 pm

    Yo no sabía que teníamos un día del lagarto, pero desde luego es la leyenda más conocida de Jaén.
    Por cierto muy buen blog, me gusta mucho, estoy ganando mucha culturilla general gracias a él XD

  2. febrero 22, 2013 at 7:09 pm

    Jajajaja me parto Lagarto!!
    Gracias por informarnos mejor de nuestra tierra.
    Eres un crack!!

  3. febrero 22, 2013 at 7:22 pm

    Pues ya sabéis nuevas cosas! próximamente más sobre Jaén 😉

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